El dramático giro de 2025: de los 126.000 dólares en la cima a la crisis por arancelesEn el mundo de las criptomonedas, 2025 fue como un torbellino que nos dejó boquiabiertos: un arranque eufórico seguido de un batacazo que nadie vio venir. Como experto en web3 con años siguiendo estos vaivenes, les digo que el año arrancó con Bitcoin rompiendo barreras, superando los 100.000 dólares justo cuando Trump asumió el poder, y escalando hasta los 126.000 en octubre. Parecía que el toro iba a embestir sin freno, pero un decreto arancelario lo mandó todo al garete, borrando billones en valor de mercado de la noche a la mañana. Lo que empezó como un sueño libertario se transformó en un enredo macroeconómico, donde las instituciones abrazaron el sector pero le quitaron su aura de rebeldía contra las finanzas tradicionales. Para los hispanohablantes en Latinoamérica o España, esto resonó fuerte, recordándonos cómo las tensiones globales afectan incluso a nuestros ahorros en stablecoins.

El arranque del año: euforia total en el ecosistema

Con Trump en la Casa Blanca prometiendo convertir a EE.UU. en la capital cripto del mundo, el flujo de capital institucional fue imparable. Los ETF de Bitcoin spot captaron 13.500 millones de dólares en el tercer trimestre, impulsando el precio desde los 100.000 dólares de finales de 2024 hasta romper los 110.000 en mayo y llegar a 122.000 en julio. El pico histórico de 126.000 dólares llegó el 8 de octubre, y los inversores minoristas, después de aguantar el invierno cripto de 2022-2023, celebraban en redes con frases como '¡El millón está a la vuelta de la esquina!'. Las transacciones con stablecoins se dispararon, y los grandes jugadores acumulaban posiciones en silencio, convencidos de que esta vez el mercado había madurado de verdad.

El desplome de octubre: un golpe macro que nadie esperaba

Pero la fiesta duró poco. El 10 de octubre, Trump soltó la bomba: aranceles del 100% a productos chinos y restricciones en exportaciones de software clave. En solo 24 horas, Bitcoin cayó de 112.000 a 104.000 dólares, un 14% en un día, con liquidaciones por 19.100 millones en posiciones apalancadas y 1,6 millones de traders arruinados. El mercado entero perdió 350.000 millones en capitalización, y Ethereum se hundió un 20% hasta los 3.500 dólares.

Imagina: no fue un hack ni un fallo en exchanges, sino un puro impacto geopolítico. Bitcoin, que se vendía como 'oro digital' refugio, actuó como una acción volátil, cayendo en tándem con las bolsas y commodities. El mito se rompió, y quedó claro que las criptos ya no flotan en su burbuja; están atadas al sistema financiero global, y un estornudo en la política internacional las hace temblar más que nada.

Fin de año: recuperación parcial, minoristas se rinden y gigantes compran barato

Hacia diciembre, los precios solo repuntaron a medias, con Bitcoin oscilando entre 85.000 y 90.000 dólares, marcando el peor cuarto trimestre desde 2018. Los inversores retail mostraron signos de fatiga, con ETF spot pasando a net sellers y descargando 24.000 bitcoins, mientras el volumen de trading bajaba un 30%. En cambio, las instituciones mantuvieron la calma, incluso sumando en las caídas, duplicando el número de wallets a largo plazo hasta 260.000.

Regulación a favor: un marco legal que beneficia a los grandes

Curiosamente, en medio del caos, la regulación se aflojó como nunca. En julio, Trump firmó la Ley GENIUS, la primera ley federal de activos digitales en EE.UU., que establece reglas para stablecoins de pago: reservas 1:1, separación de activos y requisitos de custodia. Las stablecoins compliant quedan fuera del alcance de la SEC y CFTC, y los tiempos de aprobación se recortan de 240 a 75 días.

Las solicitudes de ETF para Solana, XRP y Litecoin volaron aprobadas. Ya no es un obstáculo, sino un puente para instituciones. Sin embargo, la ley favorece a los pesos pesados: proyectos descentralizados apenas se beneficiaron, y el control de emisión de stablecoins cayó en manos de bancos y entidades tradicionales. Ganamos legitimidad, pero perdimos algo de ese espíritu descentralizado que nos unía.

El modelo 'mullet': cripto disfrazada de finanzas tradicionales

Los instituciones adoptaron un enfoque astuto, conocido como 'mullet': cara frontal amigable con apps como Robinhood o PayPal, y backend en blockchain para liquidaciones. Fondos de pensiones invierten en Solana o XRP vía ETF sin lidiar con claves privadas. La experiencia es convencional, pero la eficiencia subyacente es cripto pura. Durante el crash de octubre, no entraron en pánico porque aceptan la volatilidad y los ETF resuelven los riesgos de custodia.

Los números lo confirman: a fin de año, los ETF de Bitcoin en EE.UU. custodiaban más de 1,36 millones de monedas (7% del suministro circulante). El volumen de stablecoins alcanzó 46 billones de dólares (9 billones ajustados), con 1,25 billones solo en septiembre, rivalizando con redes como ACH. Tether sola posee 127.000 millones en bonos del Tesoro, posicionándose como un actor mayor.

Avances técnicos: madurez más allá de los precios

Mientras los precios bailaban, la tecnología avanzó en silencio:

Las stablecoins se convirtieron en pilares macro, superando los 300.000 millones en market cap y comprando masivamente bonos soberanos.

Los RWA (tokenización de activos reales) llegaron a 33.000 millones, dominados por bonos gubernamentales.

DePIN (redes físicas descentralizadas) alcanzaron 30.000 millones en valor, integrando IA para ahorrar hasta un 70% en costos.

Minoristas exhaustos, instituciones firmes: ¿qué depara 2026?

Los retail se cansaron de la volatilidad, la dilución de tokens y promesas vacías, optando por vender. Las instituciones, con paciencia de acero, compraron en el fondo y la infraestructura resistió sin quiebras de exchanges.

Para 2026, el ciclo de halvings de Bitcoin podría perder fuerza, cediendo el protagonismo a políticas de la Fed, guerras arancelarias y riesgos geopolíticos. Las criptos se afianzan como activos macro: volátiles, pero con eficiencia en pagos y programabilidad que atrae a los pros.

2025 como punto de inflexión: del sueño revolucionario a la realidad financiera

Este año marcó un antes y un después: las criptos despertaron de su utopía y asumieron su rol como infraestructura financiera. Triunfos como claridad regulatoria, entrada institucional, escalada de stablecoins y despliegue técnico contrastan con lecciones duras: no escapan a los riesgos macro, al contrario, los amplifican.

¿Cómo ves el futuro?

A corto plazo, vigila políticas y tensiones globales; a largo, flujos institucionales y usos reales. Olvídate del 'oro independiente' para minoristas; las instituciones lo tratan como una acción de alto beta. ¿Quieres ganancias? Sigue su ejemplo: acumula en bajas y mantén. ¿Quieres sobrevivir? Evita apalancamiento extremo y cuentos de 'esta vez es diferente'.

Lecciones de 2025:

No hay mercados alcistas eternos, solo ciclos y crudeza real.

Con las instituciones, cambian las reglas del juego.

¿Estás listo para jugar con ellos o sigues soñando como retail?

Elige: 2026 ya está aquí.

 

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